Explicación del logotipo del Año de la Eucaristía

Eloir Blanco


Hacer posible lo imposible
¿Cómo se debe representar lo inefable? Tarea difícil ciertamente. Más aún cuando lo inefable es sobrenatural. Y cuando lo divino se expresa con pasmosa sencillez. Desde siempre, los humanos hemos hecho uso de símbolos y signos que nos recuerden aquel instante valioso, aquel momento inolvidable o aquel sentimiento que nos inflama. Pero ¿cómo representar algo que ha tenido dos milenios de ensayos y acercamientos? Literatura, pintura, y el arte en general, se ha esforzado por transmitir siempre todo lo que el Señor nos dejó en la única Cena que ininterrumpidamente se va a conmemorar por los siglos de los siglos, ese momento tremendamente sencillo y simple en el cual se manifestó la gloria de Dios, su presencia perenne entre nosotros y el derroche máximo del amor sumo. ¿Cómo representar el momento en que el Señor sabía que lo iban a despedazar? ¡Él se adelanta arrojándose sobre la mesa!
Intentos por apresar el misterio han habido muchos: desde los rudimentarios trazos de los primeros cristianos en las catacumbas romanas hasta las obras maestras de arte de los diversos periodos de la historia de la humanidad que nos refieren directa o indirectamente este suceso en el intento imposible e incontenible de convertir la piedra, el óleo, el pigmento, el lápiz, la tinta, la poesía en expresión viva y cautivante de esta experiencia con el misterio. ¿Cuánta inmensidad puede expresarse en un trozo de papel?, ¿cómo se traduce el misterio con acuarelas?, ¿cómo se le grita al Señor que permanezca con nosotros desde el arte? Tarea inconcebible de gran dificultad, pero sin embrago, al amor nos empuja a convertir el arte en fe.

El significado
Este gran año eucarístico que inició con la conclusión del Congreso de Guadalajara y que el Santo Padre nos ha invitado en ¡Mane, Nobiscum Domine! a llenar de amor al Señor y a convertirlo en el centro de todo nuestro obrar cotidiano, no puede pasar desapercibido para nuestra Arquidiócesis. Es por eso que a petición del señor cardenal Norberto Rivera, hemos preparado de forma gráfica este logotipo que intenta ser reflejo de aquello a lo que aspiramos.
Tratamos de plasmar el momento en que el pan deja de ser simple pan y se convierte en Pan de Vida; y el vino deja de ser vino y se convierte en bebida de salvación. Este momento es el momento cumbre que cambió la historia del mundo. De allí que en este logotipo se haya empleado tonos amarillos y ocres, asemejando un tanto al oro que siendo el metal más precioso es el que la liturgia aconseja para albergar y sostener el tesoro de la Iglesia: el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Redentor.
En lo que se refiere al fondo hemos elegido un desvanecido de azul, ya que en la iconografía cristiana este tono siempre ha hecho referencia a la profundidad, a la paz, a las cuestiones espirituales más altas, en donde toda la Iglesia está centrada, y también tiene una referencia a María, la mujer eucarística por excelencia. La comunión de todos los miembros que formamos la Iglesia, durante este año buscaremos colocar a Cristo donde se encuentra en este logotipo: en el centro. Además la circunferencia que rodea el cáliz y la patena hacen, referencia a la unidad de nuestra Iglesia que en su seno guarda y muestra al mundo su tesoro y la razón de su ser: la Eucaristía.
Todo esto es imposible sin la acción del Espíritu Santo, que el Padre ha enviado para darnos la fuerza en este largo y sinuoso camino hacia su casa, en donde no cesamos de exclamar: ¡Quédate con nosotros Señor!


Comentarios: eloir@dr.com
Usted puede descargar gratuitamente el logo dando clic derecho sobre la imagen y seleccionando la opción Guardar imagen como que aparece en la lista de comandos

Sobre el logo:
Autor: Eloir Blanco
Medio: Acuarela sobre papel
Medidas: 10 x 10 cms.

LOGOTIPO DEL AÑO DE LA
EUCARISTÍA